Industria Cultural.
Para Edgar Morín, las industrias son hoy portadoras de cultura, no una cultura nacida desde las instituciones, ni por las élites sino por empresas. El mercado, el que tiene como comprar, accede al mundo que desea. Para sobrevivir y desarrollarse en la actualidad, las empresas deben innovar, proponer productos originales y correr riesgos.
Esto ha planteado un contexto de eterna confrontación entre 2 lógicas: La lógica Industrial-Burocrática e Individualista frente a la Inventiva - creativa y colaborativa, de allí nace en las industrias de comunicación el carácter sincrético o ecléctico que busca una audiencia más numerosa.
Desde los años 60´s varios autores denuncian el imperialismo cultural americano. Esta corriente se fundamenta en la creciente concentración norteamericana de los medios de producción industrial y simbólico.
¿Cuestiones de Política Cultural?
La liberalización de las cadenas de televisión en la década del 80´s en EEUU creó una súbita demanda de sus programas en todo el mundo. Hoy, países como Egipto, India, Japón, Brasil, Alemania, entre otros, han creado ambiciosos sistemas de televisión y cine.
Nuevas potencias exportadoras que relacionan la idea de “hegemonía”, con la inestabilidad, la innovación y la diversidad que son el corazón del fenómeno cultural.
INFORME MACBRIDE
También conocido como "Voces Múltiples, Un Solo Mundo", es un documento de la UNESCO publicado en 1980 y redactado por una comisión presidida por el irlandés Seán MacBride. Su objetivo era analizar los problemas de la comunicación en el mundo y las sociedades modernas, y sugerir un nuevo orden comunicacional para resolver estos problemas y promover la paz y el desarrollo humano.
Problemas identificados: concentración de los media, comercialización de la información y acceso asimétrico a la información y a la comunicación. También fue constatado el gran desbalance de los flujos de información entre el primer mundo y los países en desarrollo. En el informe, la comisión propuso una mejora en la democratización de la comunicación y el fortalecimiento de los media nacionales para evitar la dependencia de fuentes externas, entre otras sugerencias.
A pesar de haber recibido fuerte apoyo internacional, el informe fue rechazado por los EEUU y por el Reino Unido como un ataque a la libertad de prensa y a la doctrina del libre-flujo de informaciones. Como protesta, ambos países se retiraron de la UNESCO.
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